Buen rollito en el edificio.

En el mío la presidenta de la comunidad es una oligofrénica que está todo el día y a todas horas con la música a todo trapo, hablando por el móvil a voces y gritando constantemente como una energúmena al pobre desgraciado de su marido.

Nos separan tres pisos, imaginad el volumen de sus movidas para tener que estar siempre con la música puesta mientras curro para no oírlos.

Y la tía, con sus dos cojones como cabezas de enanos, se queja en plan pasivo-agresivo de que cerramos fuerte la puerta…

Pero bueno, después de haber tenido de vecino a Leopoldo durante años, estas cosas son nimiedades.

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