Columnas dóricas aparte, no es lo mismo teletrabajar oyendo cantar a los pajaritos que teletrabajar oyendo dos canciones de reguetón guarro entremezcladas provenientes de dos pisos diferentes que están todo el día con la música a todo trapo, junto con una obra infernal, todo ello aderezado con los gritos de unos vecinos que se resisten a separarse y prefieren lanzarse los muebles a la cabeza casi a diario.

Y el caso es que esta es la época más tranquila que recuerdo en este barrio…

[Tuit]

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