[…] David preguntó a la aseguradora cuánto le costaría el mismo seguro en caso de ser mujer y decidió que el cambio (legal) de sexo valía la penatodo por ahorrarse un puñado de dólares en el seguro del coche. […]

[…] Según la ley canadiense, todo lo que tenía que hacer David para convertirse mujer era decirle al médico que se sentía mujer, o bien, que le gustaría identificarse como tal, y pedir una carta oficial que ulteriormente podría enviar al Gobierno para solicitar un cambio de género en sus papeles.

«Fue bastante sencillo», explica David en la entrevista. «Básicamente, conté que me identificaba como mujer, y el doctor escribió la carta que necesitaba».

Unas semanas más tarde, envió la carta junto con otros documentos al Gobierno de Alberta, y recibió un nuevo certificado de nacimiento que le identificaba como mujer. Con su nueva identidad, el joven pudo cambiar también el género en su permiso de conducción, y ahorrarse 91 dólares (unos 60 euros) al mes en su póliza de seguros.

«Me quedé impresionado, pero también aliviado -concluye la joven- Siento que vencí al sistema: soy un hombre al 100 por 100, pero legalmente soy una mujer. Lo hice únicamente por ahorrar en el seguro del coche». […]

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Enviado por SuperDetective.

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