[…] El aparato es capaz de capturar la voz de un individuo y devolverla exclusivamente al oído de esa misma persona con un retardo de varios milisegundos. Nuestro cerebro puede llegar a escuchar nuestra voz con un retraso insignificante, pero al introducir una segunda señal de retorno con más retraso de lo normal, se produce una confusión hasta llegar al punto de que la persona no puede seguir pensando mientras intenta procesar su voz. Es decir, el efecto hace que se desoriente hasta llegar al punto de que se calle. […]

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