[…] la protagonista estaba esperando para pagar varios productos y, al ver que había mucha gente, comenzó a gritar enfadada. Empezó a estresarse y actuar de forma extraña, por lo que otro cliente pidió que se tranquilizara.

Esto provocó la reacción contraria, pues se descontroló y desató su furia contra la estantería de licores. […]

[…] Tal y como contaron los empleados del supermercado, llegó a romper unas 500 botellas, ya que su ira hacía que fuera peligroso intentar detenerla. […]

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