En el momento de su detención el ladrón preguntó extrañado cómo habían dado con él si se echó el zumo. Al parecer el detenido había probado su método en casa con la cámara de su móvil y en la foto no aparecía su rostro. El misterio, que no era tal, se fundamentaba en el hecho de que cuando se disparó la foto el escozor de los ojosa causa del zumo le hizo desviar el objetivo por lo que obviamente su imagen no quedó inmortalizada.









